fooDesign

Encontrarme con este concepto fue como encontrar ese trago de agua que tanto se anhela cuando el cansancio y calor golpean, cuando empiezas a delirar, te sientes débil, agotado, abatido, sabes que necesitas algo, y estás en su búsqueda, pero no tienes claridad, no estás completamente seguro de qué sea eso que requieres, sin embargo la respuesta puede ser tan sencilla como ese trago de agua, justo el cual haría que todo este malestar fuese llevadero.

Dentro de mi había algo que me decía que de alguna u otra forma todo lo que venía robando mi atención, interés y tiempo de investigación se unía; sin embargo no tenía ni la menor idea de qué se trataba, hasta que no me pregunten cómo, pero un día, justamente investigando, lo encontré, lo encontré y fue como haberme tomado ese trago de agua, reconfortante pero a la vez enviciador, quería más y más, una sed insaciable por entenderlo todo, y conectar lo que yo pensaba desconectado, por interiorizarlo de tal manera que me fuese súper fácil transmitirlo, finalmente y en resumidas cuentas me dejé absorber, conquistar y fascinar por el food design (sí, food design en inglés y no en español, ya que la misma red Latinoamericana de food design reconoce que no hay una traducción que respete su significado y connotación original)

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Fue darme cuenta que no era la única encontrando puntos en común en estos ámbitos, fue descubrir que ya existía una teoría reconocida para aquello en lo que yo estaba reflexionando, lo que estaba considerando, apreciando, aquello que me estaba siendo imposible dejar pasar desapercibidamente .

El food design es bastante extenso, interdisciplinario, aplicable en muchísimos sentidos y maneras, se podría decir no obstante, que mirarlo como el punto en común entre tres de las principales ramas referentes a la comida y al diseño es una forma práctica, simple e inicial para comprenderlo: el diseño para la comida (que comprende desde el diseño de cubiertos y platos hasta hornos y ollas); el diseño con comida (el cual se refiere al arte culinario, principalmente en restaurantes) y el diseño de productos comestibles (los cuales son primordialmente de producción y consumo masivo, lo que conlleva a la utilización consecuente de empaques); sin embargo hoy lo que quiero es dibujar los enlaces que el food design me ha permitido definir hasta ahora (motivo por el cual he respirado profundo, me estoy tomando ese trago de agua con una ganas indescriptibles) :

  • El food design debe concebirse desde su planteamiento como sustainable food design / food design sostenible ya que en nuestra realidad actual es inconcebible pensar en un modelo de producción que no sea circular. Empezar por diseñar una economía alimentaria circular donde la reducción de residuos, de impactos negativos al medio ambiente y a nosotros mismos sean los objetivos principales.

  • Ocuparnos de la pérdida y desperdicio de alimentos está en el centro de este nuevo paradigma de economía alimentaria circular; ya que es vital atender estos fenómenos lo más rápido posible. Es tan sencillo como que el 21% del agua fresca que tenemos, sin la cual no existimos más, la utilizamos para producir comida que va a ser pérdida o desperdicio, mientras que paralelamente 844 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable. ¿Verdad que no tiene mucho sentido? Por ello debemos colectivamente idear, pensar y diseñar partiendo de la reducción de extracción de nuevos recursos (los cuales no son infinitos), aprovechando al máximo lo que ya hemos extraído y lo que realmente necesitemos en un futuro extraer (que no es tanto como creemos).

  • El aprovechamiento óptimo y eficiente de los recursos va extremadamente ligado con una postura minimalista. El minimalismo, al contrario de lo que muchos piensan no tiene nada que ver con escasez, por el contrario, es encontrar y admirar la verdadera abundancia, es acerca de poseer menos pero no por no ser capaces de conseguirlo sino por la consciencia de no necesitarlo. Se trata de resaltar la calidad sobre la cantidad. Se trata entonces y de igual forma, del entendimiento y la puesta en práctica de conceptos como el cero millas, cero desperdicio, comercio local, ético, sostenible, de la reducción de la huella de CO2 y de nuestro impacto en el mundo. Sí aplicamos el minimalismo en las diferentes áreas de nuestra vida, vamos a ver que en la alimentación, lo congruente que es que esta sea 100% basada en plantas, “comer lo que realmente necesitamos”.

    Hasta que no hacemos una pausa para analizar qué es eso que realmente necesitamos, no hacemos consciencia de lo mucho que llenamos la vida de cosas con las que sin esfuerzo alguno podemos sobrevivir; ahí cuando abrimos los ojos a esta realidad, podemos continuar preguntándonos sí es que en verdad podemos existir bien sin esto o aquello ¿para qué comprarlo? ¿para qué tenerlo? ¿para qué comerlo?. Hago un énfasis en que podemos existir bien, porque creo que fácilmente se puede malentender que tenemos que renunciar a todos los gustos y placeres y pasarla mal, y no es así, primero porque nos damos cuenta que estos gustos y placeres no yacen en el poseer, comprar o consumir en exceso, y segundo porque nuevamente no se trata de abordar esto desde la escasez y la privación, sino por el contrario abordarlo desde la abundancia que se puede descubrir al devolverle el verdadero valor a aspectos tan elementales como la alimentación. Una alimentación totalmente basada en plantas, lo más natural posible (aka whole foods plant based), y el minimalismo, son los dos enfoques, que aunque controversiales, esenciales para diseñar caminos hacia una realidad más sostenible a la velocidad que hoy nos urge.

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  • El food design hace una invitación a acercarnos más a la tierra y alejarnos de lo procesado; ese procesamiento requiere recursos energéticos en muy grandes cantidades, adición de químicos nocivos y el uso reglamentado de empaques (se estima que los empaques de alimentos son aproximadamente el 50% (en peso) del total de ventas de empaques), cosas que no suceden cuando comemos alimentos cercanos a su origen en distancia y condiciones. La producción en masa es barata (no suele ser respetuosa en toda la cadena de producción y no promete un comercio justo) además de que es desigualmente accesible. Al consumir algo principalmente sintético, súper procesado, inventado por nosotros en laboratorios, que viene en un empaque, estamos agrandando la desconexión con el origen y con el impacto de esos consumos.

  • Considerando todo esto, el food design debe entonces concentrarse en crear nuevos sistemas, mayor cantidad de intangibles en la industria de alimentos y promover los servicios relativos a la alimentación en lugar de centrarse en el diseño de productos de producción masiva.

  • El food design cobra para mi, aún mayor sentido, cuando lo interpreto cómo todo esto que ayuda a mejorar nuestra relación con los alimentos, incluyendo desde el propio alimento como tal, hasta los diferentes contextos, procesos, experiencias, espacios, prácticas y territorios implicados. Mirar desde otro ángulo o si se quiere, con nuevos ojos el alimento y tomar la decisión de conectarnos, de prestar atención a nuestro entorno, sentir cómo se afectan todos los ámbitos donde la comida hace presencia, desde lo comunitario hasta lo individual, para crear paradigmas donde la calidad de vida se eleve incluyendo la salud personal, el rescate de las culturas, identidades y tradiciones, economías circulares, etc.

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¡Gracias por leer!
Juli.