¿existe la soberanía alimentaria en Colombia?

A mediados de Febrero estuve en un evento llamado “encuentros de cocina”, estuve asistiendo como parte del público a una discusión propuesta por los chicos de @gastronomíayterritorio para la cual tuvieron de invitados a @slowfoodmedellin , @cocina.intuitiva y @lacallecocina .

Lo primero que tengo por decir es que conocer estos espacios en la ciudad (Medellín-Colombia) me da una alegría inmensa, darme cuenta que se está dando lugar para que las conversaciones cambien en torno a estos temas tan esenciales es muy emocionante.

Digo esenciales, porque a través de lo que he aprendido, investigado y estudiado, ahora comprendo la relevancia tan gigante que esto tiene para la calidad de vida de todos, a tal punto que nuestra vida en el planeta tierra, como la conocemos hasta ahora, depende en muy buena medida, de ello.

Para empezar, preguntémonos ¿Qué quiere decir “soberanía alimentaria”? y de paso ¿Qué es la seguridad alimentaria?

La soberanía alimentaria es la capacidad de cada pueblo para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sostenible y seguridad alimentaria.

Seguridad alimentaria hace referencia a la disponibilidad de alimentos, el acceso de las personas a ellos y el aprovechamiento biológico de los mismos.

Dicho en otras palabras la soberanía se refiere a la independencia que como país tenemos para proteger y promover nuestro agro, lo autóctono, y nutrir a toda la población; por otro lado, la seguridad se refiere a la capacidad de garantizar el acceso en calidad y cantidad, sin importar las condiciones físicas, sociales y económicas, de alimentos seguros y nutritivos para que se cubran las necesidades nutricionales y preferencias culturales, a toda la población de manera que todos podamos llevar vidas sanas y activas.

Estos conceptos parecen demasiado lejanos a nuestro día a día y más lejanos aún cuando consideramos qué hay miles de personas que se mueren al día por hambre, mientras que simultáneamente se desperdician toneladas de alimentos.

Sin embargo, por más alejado de la realidad actual que esto parezca ahora, es necesario tenerlos en cuenta; aquí no estamos hablando de lujos o excesos, estamos hablando de que como humanidad, ni siquiera sólo como país, debemos tener como prioridad garantizar el acceso de alimentos de calidad y suficientes para todos.

Para llegar a eso podemos empezar por preguntarnos entonces ¿qué tanto control o dependencia tenemos sobre nuestros alimentos?, y sí dependemos ¿de quién lo hacemos?¿qué podríamos hacer para tener el control?

No hace tanto tiempo atrás en nuestras casas se sembraba, se cultivaba y se preparaba, se fluía con y se respetaban los ciclos naturales, se le daba todo el valor al alimento, desde la misma semilla hasta el momento de comer, siempre a la misma hora, compartiendo en familia, a la mesa; ahí si podemos decir que estábamos teniendo el control sobre nuestro alimento ¿ahora a quién se lo cedimos?

Somos lo que comemos, no solo a nivel individual sino también colectivo, lo que nuestro territorio nos ofrece de forma natural, lo que crece nativamente es lo que por condiciones geográficas necesitamos, nuestro identidad cultural se empieza a forjar desde allí. Pero cuando desconocemos ese territorio y sus frutos, empezamos a desconocer también nuestra identidad, cuando desconocemos nuestra identidad estamos rechazando ciertas independencias dentro de las cuales está nuestra independencia alimentaria, nuestra soberanía alimentaria.

Cuando se desdibujan estas identidades es muy difícil mantener una “cultura alimentaria” ya que es más fácil adherirse a la tan mercadeada “cultura de dieta” donde se dejan en el olvido todas las características originales y naturales relativas a la alimentación. No obstante, sí cuidáramos de ellas garantizaríamos cantidad y calidad en alimentos para todos, por medio de la biodiversidad, la protección de las semillas nativas y de muchas otras prácticas que invitan a respetar lo natural, estaríamos recobrando soberanía sobre aquello básico que nos sostiene vivos; nuestro alimento.

Siento hoy, que lo que tenemos por aprender es demasiado sobre el territorio que habitamos, sobre las implicaciones necesarias para tomar de el lo que comemos y sobre lo que debemos hacer para garantizar que este consiga permanecer con su capacidad de generar y mantener vida.

Me atrevo a decir, desde mi opinión, que no tenemos ni soberanía, ni seguridad alimentaria actualmente en Colombia, pero el trabajo que tenemos todos por hacer es enorme y es emocionante estar en este momento en el que esta conversación se está trayendo a la mesa.

¡Gracias por leer!
Juli.