b i e n e s t a r

Creo que en otros momentos, el bienestar jamás hubiese podido concebirse como una industria, sin embargo hoy en día lo es, es una gran industria que abarca muchísimos servicios y productos; impacta muchas vidas, mueve mucho dinero y genera demasiados empleos, entre otras cosas.

El bienestar se convirtió es este concepto difuso, desdibujado, borroso, muchas veces incomprensible e inalcanzable, debido a que este tiene tantos significados como tantas personas somos en el mundo; para cada uno de nosotros el bienestar se siente, se vive diferente, significa diferente; no obstante, caemos en la trampa de generalizar nuestra percepción y creer que lo que para uno es, lo es por igual para el resto del mundo, y no podemos estar más equivocados.

Sí bien para cada persona significa algo diferente, es muy necesario igualmente, hacer una distinción entre dos conceptos, dos conceptos relativos al tema, dos conceptos que aunque compartan ciertos aspectos, simultáneamente son bastante opuestos.

Se trata del auto-cuidado y la auto-optimización. Son relativos porque ambos se ponen en práctica con el mismo fin: el bienestar.

Cuando se trata de practicas de auto-cuidado, hablamos de respetarnos, conocernos, valorarnos, estar presentes mediante la respiración, el descanso, el sueño, el llanto, la risa, el contacto con la naturaleza, el poner límites, el hidratarnos, el bajarle a las revoluciones y vivir más despacio. Nuevamente, aquí se pueden insertar millones de prácticas, pero siempre, cuando se trata de prácticas de auto cuidado, se trata de hábitos, rutinas o acciones que vienen desde el autoestima, el amor propio, el valorarnos y aceptarnos tal y como somos, sin necesidad de “mejorarnos” nada.

Mientras que cuando hablamos de auto-optimización las prácticas no provienen desde el “ámate como eres” sino que suelen ser “prácticas para mejorarte” lo que desde mi perspectiva, solo exacerba la búsqueda de bienestar al aumentar esa sensación de necesitar cambiar para estar bien sin valorar el estado actual.

Estamos todos encargados de crear las condiciones en esta y en cualquier otra industria, somos los clientes y los vendedores, de ambos lados, oferta y demanda, quienes tenemos la tarea de diseñar las características de este medio, tenemos la responsabilidad de moldearlo; podemos elegir ayudar a que cada quien llegue a su definición de bienestar desde la aceptación por quienes somos o podemos aprovecharnos de las inseguridades, de la búsqueda comparativa por mejorarnos incansablemente y generar todo lo opuesto al bienestar.

La invitación es a que de ambos lados seamos críticos con lo que promovemos, lo que pedimos y ofrecemos, lo que consumimos, lo que nos decimos y nos creemos.

¡Gracias por leer!
Juli.

Juliana Garcia Correa