sin carro vive cualquiera, sin aire no vive nadie

Hoy es 18 de Marzo del 2019, hoy en Medellín, mi ciudad, se respira la peor calidad de aire que se ha registrado, llevamos más de dos semanas en alerta roja por las partículas que se han encontrado en el aire, las actividades al aire libre fueron canceladas por la alcaldía, ayer no hubo ni ciclovía, algo tan innato para el ser humano como caminar, ahora es una prueba de fuego.

Hoy estoy teniendo la necesidad de escribir al respecto, porque siento que quejarme simplemente por lo que estoy sintiendo, no soluciona nada; estoy sintiendo angustia, temor, frustración, impotencia, tristeza, dolor y desasosiego, sin embargo sentirme activa frente a esto me ayuda a ver el panorama diferente, me da ilusión.

Hace un tiempo yo no tenía ni la menor “consciencia ecológica”, no se trata de apuntar dedos, es realmente difícil entender todo esto cuando desde que somos pequeños hemos sido testigos, hemos visto como todos los sistemas han entendido la vida en el planeta tierra desde una mirada ilimitada, y es que nunca le hicieron suficiente énfasis en la clase de ciencias naturales, mientras estábamos en primaria, a la tan importante diferencia entre un recurso finito y uno infinito. Es momento de entender que vivimos en un planeta con recursos limitados, son finitos, y simultáneamente nosotros no hacemos sino crecer exponencialmente usando esos recursos que son limitados como si nunca se fueran a agotar.

Desde la academia siempre vi a la revolución industrial como eso que permitió el desarrollo que hoy tenemos (entiéndase como algo totalmente positivo), sin embargo ahora tengo una pregunta frente a esta magnifica habilitadora de desarrollo, ¿nunca consideraron en ese momento, que la producción lineal en un mundo finito era inviable? en un planeta donde la naturaleza demuestra en todos los sentidos, formas y momentos que es circular, que nada realmente sobra, todo se re-aprovecha, todo tiene una función y un propósito, a nosotros se nos ocurrió desarrollar nuestras sociedades completamente en contravía de lo natural.

Yo entiendo perfectamente bien que en sociedades tan quebradas, tan aporreadas, en donde tantas cosas básicas hacen falta, no haya tiempo ni forma de considerar y cuestionarse por estos temas, pero quienes tenemos la capacidad de hacerlo, consecuentemente tenemos la responsabilidad de no evadir estas preguntas. No por el hecho de que muchos no puedan, los que sí podemos nos tenemos que inhabilitar, no porque aún muchos no hagan x o y, significa que tenemos que esperar a todo el mundo para empezar a actuar cuando sabemos que haciendo x o y estamos haciendo lo mejor para todos; los grandes cambios empezaron a gestarse con ideas en la cabeza de una persona, y luego fueron dos y después tres y así sucesivamente.

La crisis que estamos viviendo hoy, como cualquier otra, no es más que una invitación a despertar, a generar el cambio necesario, las grandes revoluciones empiezan con pequeños cambios, empezar por entender que esta casa es de todos y nos corresponde a todos cuidarla es el mejor primer paso, unirnos, comprender que juntos es que podemos, hasta que no entendamos que somos uno, que cooperando y viviendo como un colectivo, las crisis irán aumentando.

Mi intención no es generar miedo, mi intención es resaltar el poder que las pequeñas acciones tienen cuando se suman, es invitar a que dejemos de ver exclusivamente nuestra comodidad y placer, que empecemos a pasar esa frontera del yo, al considerar a los demás. La solución obviamente no recae exclusivamente en la contaminación que generan los carros, pero el ejemplo es perfecto: “sin carro vive cualquiera, pero sin aire no vive nadie”.

Entiendo también que todo esto puede ser muy abrumador, pero creo que se vuelve abrumador cuando pretendemos perfección. Nunca se ha tratado de perfección; se trata es de comenzar a actuar con lo que tenemos a nuestro alcance, sin quedarnos quietos en cuanto nos sintamos cómodos. Es más grande el resultado de mil personas intentando, considerando y actuando para reducir su impacto ambiental que lo que genera una sola persona que haga todo perfecto, empezando porque el impacto cero no existe, no es viable, con el mero hecho de existir ya estamos generando un impacto.

Damos por hecho el agua, el aire, la calidad del suelo, las cosas que verdaderamente nos sostienen vivos, mientras que sobrevaloramos todo aquello de lo que honestamente podríamos prescindir.

Perder la fé es subvalorar nuestra capacidad humana de unión, de convivencia, de ser creativos y resilientes, yo elijo creer que queremos esa unión, que queremos trabajar por ello, que entendemos que el mundo es compartido y que es responsabilidad de todos. Elijo también agradecer por todo lo que hace la naturaleza, por lo increíble que es este planeta, por tener vida aquí, por lo deslumbrante que es esta creación, así como tigualmente agradezco por esta crisis y las que sean necesarias, agradezco porque a través de ellas vamos lograr unirnos como humanidad.

¡Gracias por leer!
Juli.

Medellín 18/03/2019 12:00pm

Medellín 18/03/2019 12:00pm