s a b o r a M A Y O

Antes de empezar a decir todo lo que tengo por decir sobre el “ s a b o r   a   M A Y O ” tengo que darle las gracias a todas las personas que jugaron conmigo a adivinar qué sabor era, a quienes estuvieron receptivos y abiertos a probar y a todos los que le dieron la acogida tan increíble y amorosa que tuvo.

“ s a b o r   a   M A Y O ” fue súper emocionante porque pude hacer realidad una idea que tenía hace algún tiempo, para ser exactos, hace dos años cuando por fin probé el níspero; inmediatamente lo probé la fiesta de sabor que hubo en mi boca me indicó que sí o sí algún día tenía que preparar algo con este (aquí tengo que aclarar que hace dos años yo todavía no me había metido en el mundo de la cocina de lleno, siempre, desde pequeña he cocinado, pero lo hacía para mí simplemente, y en ese momento todavía era así, y aunque he tenido un amor loco por las frutas desde que tengo memoria, para mi infortunio, no había tenido el enorme placer de probar el níspero).

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 Entonces esa idea de hacer algo con níspero, me estuvo acompañando desde ese día y a través de mis primeros pasos en el mundo de la cocina hasta este mayo, mayo de 2019, cuando lo hice, hice un postre de marañones y níspero con galleta de romero y nueces crocantes en almibar de romero.

 Empecemos por el principio: el níspero. El níspero es una fruta muy dulce, tiene notas a panela, vainilla y madera, es suave y se deshace con una delicadeza divina en la boca, es redondito y por fuera café aunque por dentro su color varía entre café, verde y un tono de rosa medio anaranjado. Aunque originariamente es asíatico, aquí se adaptó súper bien, y por lo menos hasta la generación de mis papás era super común, conocido y consumido; tanto que para ellos es como un chiste que a mi me haya causado tanto asombro probarlo por primera vez.

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 Como me lo sospechaba, la mayoría de personas de mi edad que se dieron cuenta del “ s a b o r   a   M A Y O ” nunca habían probado el níspero, ni siquiera habían escuchado su nombre, pero lo más lindo de todo esto es que después de probarlo tantas personas me expresaran agradecimiento por haberles presentado esta fruta diciéndome que lo tenían que probar. Finalmente esa era mi intención con este sabor, y con lo que hago siempre; enamorar a las personas del mundo vegetal y que mientras mas cercano esté a nosotros, más se enamoren. Saber que en la próxima cosecha más de una persona va a comprar nísperos porque ya se dio cuenta el manjar que son a través de mis postres, no me deja sino una sonrisa de oreja a oreja.

Y aquí también tengo que mencionar algo demasiado especial para mi y es la estacionalidad. Los nísperos no dan todo el año, son frutas de estación y aunque muchas personas también me dijeron “que rico que tuvieras este sabor siempre” para mi lo mágico es la invitación a apreciar plena y totalmente ese momento de cosecha, a agradecer por el, a extrañarlo cuando no lo esté. Disfrutar tanto el momento de cosecha como el momento de anhelarlo. Así es la naturaleza y no deberíamos acostumbrarnos a lo contrario.

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Por último, tengo que decir que me llamó demasiado la atención que tantas personas me hicieran algún comentario respecto al romero en el postre; es que fueron muchísimas las que lo hicieron. Para mi ya es demasiado normal considerar los diferentes tipos de plantas en las preparaciones, pero sé que para muchas personas no es así de natural considerarlo y eso me entristece porque demuestra el alejamiento que tenemos con lo que somos y con nuestra cadena alimenticia. Para muchos es más natural considerar inmediatamente una esencia de caramelo, o de vainilla artificial, que considerar agregarle hierbas frescas a un postre para hacer resaltar naturalmente los sabores, como hace el romero con el níspero.  Sin embargo todos los comentarios fueron de un asombro positivo que espero se convierta en una invitación a que se pongan creativos en sus propias cocinas con la gigantezca despensa natural que tenemos disponible.

¡Gracias por leer!
Juli