¿p l a n t a s para todo el mundo?

Esto no debe ser nuevo para nadie, pero es tan increíblemente potente, que vale la pena repetirlo las veces que sea necesario; << lo único constante en la vida es el cambio>> y nosotros, los seres humanos, somos prueba viviente de ello; somos cíclicos, cambiamos todos los días, todos meses, todos los años.

Por ahí dicen que “sí tu conocimiento de alguien está basado en lo que viste hace un año, probablemente hoy ya no conoces a esa persona”.

Estoy empezando con esto, para hablar sobre el porqué estoy tan enamorada de las plantas, porque así como cambiamos en muchos aspectos de nuestro actuar y sentir, también cambian nuestras opiniones y visiones, y las mías respecto al mundo vegetal y toda su magia han cambiado con el tiempo.

De pequeña siempre tuve inclinación hacia los planes que me permitieran estar en contacto con la naturaleza, estudié en un colegio campestre donde tuve la fortuna de vivir metida en la huerta, jugando junto a los animales, montándome encima de los árboles, tirándome a charcos y rodando por la montaña. Pero a medida que fui creciendo, fui cambiando todo eso por centros comerciales, piscinas, gimnasios, juegos digitales, etc. Obviamente esa transición no la hice consciente en su momento ni con ninguna intención, fue simplemente dándose, el medio me invitaba y yo simplemente aceptaba.

Hoy considero que hay miles de situaciones que nos alejan de lo natural (esta es una palabra compleja de usar porque es extremadamente abstracta y amplia, puede significar demasiadas cosas y se le ha dado un uso y un abuso impresionante, sin embargo a lo que me refiero con natural es a la naturaleza, al medio ambiente, a la tierra, al planeta que habitamos). Por obvio que parezca, muchas veces olvidamos que como humanos, somos animales; que habitamos gracias a y en la naturaleza, que somos parte de un todo, un sistema complejo lleno de interconexiones que ni siquiera alcanzamos a dimensionar y que de maneras muy mágicas logra crear todo lo que percibimos. En la rutina y el día a día citandino, obviamos eso, recaemos en todo aquello que “nosotros humanos hemos inventado” ignorando que las bases de todos nuestros “inventos” se originan en la naturaleza, llegando siempre al mismo punto de partida.

Esta desconexión y olvido de lo natural se vuelve relevante cuando entendemos que no podemos cuidar lo que no conocemos y ¿cómo conocer algo de lo que estamos desconectados? y ¿por qué carajos te debería importar cuidar eso llamado naturaleza? pues porque es algo que todos los humanos tenemos en común, venimos de allí, somos un elemento más de ella, la habitamos y la necesitamos para la vida como la conocemos.

En el mundo vegetal encontré eso. Encontré la puerta y el camino directo hacia una conexión con la tierra y entorno que habito. No creo en fórmulas mágicas ni generales, pero si creo en que la naturaleza humana es inherente a todos y que en la base todos necesitamos sentirnos conectados entre nosotros como especie y con el espacio que ocupamos, que en nuestro caso, es este planeta mágico llamado tierra.

Planeta mágico que gracias a nuestra desconexión con él tenemos deteriorado. El no escucharlo, observarlo, sentirlo, entender cómo es que funciona, imponerle nuestros deseos inmediatos por encima de sus necesidades, nos tiene hoy donde estamos.

Por eso es tan fundamental conectarnos con él nuevamente, y para esto el mundo vegetal es perfecto. Los procesos, las estaciones, colores, formas, sabores, texturas, olores, sensaciones, sus capacidades y poder; son muchísimos los canales que tiene el mundo vegetal para hacernos prender todos los sentidos y estar atentos a lo que el planeta, la tierra, la naturaleza nos da y necesita de nosotros. El mundo vegetal re-inicia esa conversación entre nosotros y la naturaleza.

Adicionalmente, y no menos importante, por lo menos para mi, el mundo vegetal nos hace la invitación a desbloquear nuevas esferas de creatividad que ni siquiera sabíamos que existían, nos propone salirnos de lo aprendido por hábito, nos incentiva a explorar, a mantener mente y actitud de inocencia dispuesta a descubrir, a ensayar, intentar, admirar y recordar esa sabiduría acerca de cómo habitar naturalmente el planeta, sabiduría con la que todos nacemos y por cosas de la vida vamos dejado de consultar.

Les decía que así como todo cambia, mi visión ha cambiado; sí bien en algún momento deseé poder tener la capacidad de generarle a todo el mundo el entendimiento de porqué actualmente es tan “necesario” optar por opciones vegetales, libres de crueldad animal, provenientes de comercios justos, etc. hoy comprendo que todos tenemos necesidades y tiempos diferentes, que cada uno va a su ritmo y en su proceso, que no es aterrizado pretender que de la noche a la mañana todos vivamos exclusivamente a base de plantas y dejemos a un lado la explotación animal. Pero también comprendí mejor los porqués soy una enamorada del mundo vegetal. Descubrí todo el potencial de este reino y lo que puede suscitar. Mi intención no es adoctrinar a nadie, no pretendo venderle verdades absolutas a nadie, no quiero mirar la vida a blanco o a negro. Pero mi intención sí es facilitar esa re-conexión, es hacer más divertido ese regreso, es propiciar que sea delicioso reencontrarnos con lo natural a través del mundo vegetal.

¡Gracias por leer!
Juli.

Juliana Garcia Correa