La magia de las plantas

Si hace algunos años a mi me hubieran dicho que yo hoy viviría con tanta fascinación con las plantas, que admirarlas me generaría tanta emoción, que yo encontraría una forma de sentir más palpablemente la interconexión en que vivimos a través de ellas; probablemente nunca lo hubiera creído.

Este interés por la magia vegetal no me lo impartió nadie, ni tampoco se dio de un día para otro; esto creo que empezó a irse dando poco a poco con la suma de todas las personas que he conocido, lo que he leído, los lugares que he visitado, las conversaciones que he tenido, lo que he sentido y pensado, lo que he investigado y lo que la vida me ha puesto en frente.

Para mí, al día de hoy, las plantas me generan admiración, respeto y agradecimiento. Siento que son sabias, que son poderosísimas, qué son mágicas y que tienen tanto, pero tanto que enseñarnos. Siento que son un mundo entero, un mundo de encanto que nos permite vivir maravillándonos y en asombro constante, como si fuéramos niños eternos.

Las plantas de manera muy explícita nos llevan a la raíz; la conexión que tienen con la tierra es hermosa, y aunque a veces esa conexión se nos olvide, la naturaleza no es ajena a nosotros, somos naturaleza, hacemos parte de ella, no es algo externo. El sentirla alejada y apartada genera desconocimiento y desinterés. Si no conocemos algo, si no nos interesamos por algo ¿cómo pretendemos cuidarlo?. Consecuentemente, algo que no conocemos, lo descuidamos, lo deterioramos, y así precisamente es cómo tenemos el lugar en que habitamos. Nuevamente, las plantas no hacen sino invitarnos a que nos replanteemos la manera en que nos relacionamos con el entorno; es suficiente con parar y observarlas para aprender montones, para mi, las plantas son unas genias, y nosotros tenemos la oportunidad de aprovechar toda esa genialidad.

Así como las plantas echan raíces que muestran de manera muy evidente la conexión entre ellas como individuos y el todo como “sistema natural”, si es que así se le puede llamar; las plantas también tienen un crecimiento hacía arriba, que para muchas tribus indigenas, pueblos antiguos y culturas milenarias, esto es la representación del poder de las plantas para conectar a los humanos con “fuerzas superiores”, siendo así, un puente de unión perfecto para nosotros entre las raíces profundas, sanas y sólidas que necesitamos para vivir aterrizados, cuidando, protegiendo y devolviéndole algo a la tierra de todo lo que nos da, y entre el crecimiento, evolución y expansión que tanto buscamos como humanidad. Por principio de correspondencia, como es arriba, es abajo; como sean nuestras raíces, será nuestro crecimiento; el conectarnos con la tierra, nos permitirá expandir y crear.

Reconocer el poder de las plantas no es nada nuevo, al contrario, mas bien es bastante viejo, solo que nos hemos distraído con muchas otras cosas dejando todo esto de último. Recordar ese poder en verdad no es difícil, somos parte de lo mismo; reconocer la sabiduría de las plantas se nos da naturalmente porque simplemente la compartimos.

¡Gracias por leer!
Juli.